El óxido de etileno es un gas incoloro, altamente inflamable y muy reactivo con un olor dulce que se utiliza casi exclusivamente en la industria no alimentaria, como materia prima para la elaboración de productos químicos orgánicos como plásticos, detergentes no iónicos, fibras de poliéster y anticongelantes.
Se utiliza mayoritariamente en la fabricación de polímeros, plásticos, detergentes no iónicos, anticongelantes y fibras de poliéster.
El uso de óxido de etileno en productos fitosanitarios se prohibió en 1991 en virtud del Reglamento (CE) 1107/20091. Pero se pudo seguir utilizando en la UE hasta 2011 para la fumigación de alimentos y piensos con el fin de protegerlos del ataque de hongos y bacterias durante su transporte y almacenaje. Desde 2011, se han prohibido todas las aplicaciones en alimentos y piensos.
El uso de óxido de etileno en la UE solo está permitido en el ámbito de la desinfección y la esterilización fuera del sector alimentario, por ejemplo, para la esterilización de dispositivos médicos.
El uso de óxido de etileno se ha detectado en otros países extracomunitarios para controlar los insectos en ciertos productos agrícolas almacenados, por ejemplo, los frutos secos y las especias.