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Mapa de Peligros Alimentarios

Residuos de medicamentos veterinarios

Los animales productores de alimentos para el consumo humano pueden ser tratados a lo largo de su vida productiva con diferentes medicamentos veterinarios (de aplicación directa o a través de piensos medicamentosos) para tratar enfermedades, así como para restablecer, corregir o modificar sus funciones fisiológicas. Esta cuestión puede dar lugar a la aparición de residuos de estas sustancias en los alimentos que se derivan de ellos, como la carne, la leche, los huevos, etc. Sin embargo, estos niveles de residuos no pueden ser de ninguna manera perjudiciales para la salud de los consumidores.

Se entiende como residuo de medicamento veterinario todas las sustancias farmacológicamente activas, ya sean principios activos o productos de degradación y sus metabolitos, que permanezcan en los productos alimentarios obtenidos a partir de animales a los que se haya administrado un medicamento veterinario.

Para garantizar la salud de los consumidores, antes de que un medicamento veterinario de uso en animales productores de alimentos sea autorizado en la Unión Europea, las sustancias farmacológicamente activas que forman parte de este medicamento tienen que haber estado previamente evaluadas con resultado favorable por la Agencia Europea del Medicamento (AEM) y autorizadas por la Comisión Europea.

La avaluación científica del riesgo tiene que establecer la cantidad correspondiente que puede ser ingerida por las personas durante toda la vida sin riesgo aparente para la salud, expresada en términos de ingesta diaria admisible (IDA). También tiene que establecer los límites máximos de residuos (LMR) de medicamentos veterinarios que pueden estar presentes en los alimentos de origen animal sin suponer ningún riesgo para la salud.

La ingesta crónica o continua de cualquier residuo de sustancia farmacológicamente activa en una cantidad superior a la IDA puede suponer la presentación de efectos nocivos sobre el organismo, que pueden ser desde un efecto farmacológico indeseable, hasta una alteración de la flora intestinal o un daño sobre el tejido del organismo. Algunos medicamentos causan reacciones alérgicas en personas sensibles.

Toda población es vulnerable, especialmente la que pueda ser alérgica a alguna sustancia activa como la penicilina o las cefalosporinas.

Los residuos de medicamentos veterinarios se pueden presentar en cualquier tipo de alimento de origen animal, y la vía de trasmisión es la ingesta a través de la dieta.

Según los datos del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) entre 2020 y 2025 en la Unión Europea se detectaron 49 notificaciones de alertas por residuos de medicamentos veterinarios en productos como el pescado, el marisco, la carne y los derivados procedentes de países como Vietnam o la India.

Según el informe sobre los resultados del seguimiento de residuos de medicamentos veterinarios y otras sustancias en animales y productos animales del año 2023 publicado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), los residuos de medicamentos veterinarios siguen siendo bajos en la Unión Europea. Este informe recoge el muestreo realizado en los Estados miembros, Islandia y Noruega, con un total de 548.194 muestras analizadas.

Según este informe, en 2023 solo el 0,11 % de las muestras excedieron los niveles máximos legalmente permitidos. En el informe de 2022 esta cifra fue del 0,18 %. La cantidad de muestras no conformes es comparable a la de los 14 años anteriores.

Este es el primer informe que presenta los datos detallados de tres planes:

  • – Plan nacional de control basado en el riesgo para la producción en los Estados miembros: 284.850 muestras analizadas (0,15 % de incumplimiento).
  • – Plan nacional de vigilancia aleatoria: 13.709 muestras (0,29 % de incumplimiento).
  • – Plan nacional de control basado en el riesgo para las importaciones de países terceros: 5.162 muestras (0,23 % de incumplimiento).

Además, se analizaron 8.741 muestras sospechosas como seguimiento de resultados no conformes (de los cuales el 1,14 % resultaron no conformes) y se recolectaron 235.732 muestras en el marco de otros programas desarrollados bajo la legislación nacional (0,01 % no conformes).

Todos los alimentos de origen animal son susceptibles de presentar residuos de medicamentos veterinarios.

Los fabricantes de mezclas medicamentosas y de piensos compuestos que las incorporan deben tener un sistema de autocontrol basado en los principios de la APPCC que prevea el peligro de sobredosificación y el de contaminación cruzada.

  • – Los ganaderos deben tener bajo control los piensos medicados y los medicamentos.
  • – Se debe llevar un registro de los tratamientos veterinarios que sirva para respetar el período de supresión.
  • – Se deben guardar las recetas veterinarias para comprobar las dosis, vía de administración y duración del tratamiento.
  • – Y, sobre todo, se tienen que identificar los animales tratados inequívocamente.

Es recomendable disponer de silos de uso exclusivo para los piensos medicados y vaciarlos cuando ya no sea necesario el tratamiento, a fin de evitar la contaminación cruzada con otros piensos o la administración accidental a los animales. Las industrias alimentarias deben incorporar este peligro en sus sistemas de autocontrol y analizar periódicamente su presencia para asegurar que los proveedores les suministran alimentos o animales conformes.

A nivel oficial, el Plan de Investigación de Residuos en animales y alimentos de origen animal en Cataluña (PIR) es un programa de muestreo aleatorio que tiene como principal objetivo controlar sustancias farmacológicas, así como sus residuos. Está incluido dentro del Programa europeo de investigación de residuos y englobado dentro del Plan Nacional de Investigación de Residuos (PNIR).