Los animales productores de alimentos para el consumo humano pueden ser tratados a lo largo de su vida productiva con diferentes medicamentos veterinarios (de aplicación directa o a través de piensos medicamentosos) para tratar enfermedades, así como para restablecer, corregir o modificar sus funciones fisiológicas. Esta cuestión puede dar lugar a la aparición de residuos de estas sustancias en los alimentos que se derivan de ellos, como la carne, la leche, los huevos, etc. Sin embargo, estos niveles de residuos no pueden ser de ninguna manera perjudiciales para la salud de los consumidores.
Se entiende como residuo de medicamento veterinario todas las sustancias farmacológicamente activas, ya sean principios activos o productos de degradación y sus metabolitos, que permanezcan en los productos alimentarios obtenidos a partir de animales a los que se haya administrado un medicamento veterinario.
Para garantizar la salud de los consumidores, antes de que un medicamento veterinario de uso en animales productores de alimentos sea autorizado en la Unión Europea, las sustancias farmacológicamente activas que forman parte de este medicamento tienen que haber estado previamente evaluadas con resultado favorable por la Agencia Europea del Medicamento (AEM) y autorizadas por la Comisión Europea.
La avaluación científica del riesgo tiene que establecer la cantidad correspondiente que puede ser ingerida por las personas durante toda la vida sin riesgo aparente para la salud, expresada en términos de ingesta diaria admisible (IDA). También tiene que establecer los límites máximos de residuos (LMR) de medicamentos veterinarios que pueden estar presentes en los alimentos de origen animal sin suponer ningún riesgo para la salud.